El CENS N° 451 de Los Toldos ya lleva el nombre de Aurelio Zanassi. En un acto cargado de emoción y participación comunitaria, el Centro Educativo de Nivel Secundario N° 451 formalizó su identidad reconociendo la trayectoria de un maestro profundamente comprometido con la educación de adultos.



En una jornada significativa para la comunidad educativa de Los Toldos, el Centro Educativo de Nivel Secundario N° 451 celebró el acto protocolar de imposición de nombre, pasando a llamarse oficialmente “Aurelio Zanassi”. La ceremonia reunió a autoridades municipales, educativas, docentes, estudiantes y vecinos, en un encuentro que puso en valor la historia, la identidad y el compromiso con la educación.
El acto comenzó con palabras de bienvenida que destacaron el sentido de este paso institucional: no se trata solo de nombrar, sino de consolidar una identidad y reafirmar el rol del CENS como espacio de oportunidades para jóvenes, adultos y adultos mayores que buscan completar su trayectoria educativa.
Uno de los momentos centrales fue la lectura de la resolución oficial y el descubrimiento de la placa con el nombre elegido, resultado de un proceso participativo en el que toda la comunidad educativa pudo expresarse. La elección no fue casual: reconocer a Aurelio Zanassi implica rescatar una figura que dejó una huella profunda en la educación local, especialmente en el ámbito de la alfabetización de adultos.
Durante el acto, se compartieron palabras de autoridades y también mensajes de personas cercanas a la familia Zanassi. En uno de los textos leídos, se destacó que “nominar es dar identidad, visibilizar, resaltar una figura”, y que llevar su nombre implica también un compromiso: el de sostener en el tiempo los valores que guiaron su vida, marcada por la austeridad, el trabajo silencioso y una enorme vocación educativa.

La figura de Zanassi fue evocada no desde el reconocimiento superficial, sino desde una mirada profunda sobre su legado. Se lo recordó como un maestro de bajo perfil, pero de enorme energía, que hizo de la educación una tarea cotidiana, comprometida y transformadora. En ese sentido, su nombre no solo honra el pasado, sino que interpela el presente y proyecta un horizonte.
También se hizo hincapié en el valor simbólico que este nombramiento tiene para la modalidad de jóvenes y adultos. En una nota enviada por la exinspectora, se remarcó que esta modalidad sigue siendo una puerta abierta a la inclusión, al ejercicio del derecho a la educación y a nuevas oportunidades. En ese marco, la trayectoria de Zanassi aparece como un reflejo de esos mismos principios. La jornada incluyó además la participación de las banderas de ceremonia, un video institucional que recorrió la historia del CENS y un número artístico que aportó un clima de celebración.

Más allá de la formalidad del acto, lo que quedó en evidencia fue el fuerte sentido colectivo de esta decisión. Nombrar al CENS 451 como “Aurelio Zanassi” no solo reconoce a una persona, sino que consolida una identidad construida entre muchos, basada en la memoria, el compromiso y la convicción de que la educación transforma vidas. Porque, como se expresó en uno de los textos compartidos, tal vez la escuela sea ese lugar donde aún es posible “sorprenderse, preguntar, buscar caminos propios y dejar huellas”. Y en ese camino, el nombre de Aurelio Zanassi ya forma parte de la historia viva de la comunidad.
Una de sus nietas, a partir del relato de su madre, expresó: «Yo no conocí a mi abuelo como maestro. Como maestro dentro de una escuela. Yo conocí a mi abuelo como un maestro desde el otro lado de su vida, en su casa y con sus amigos y familia. Conocí su lado de maestro en las historias de sus alumnos, en los recuerdos con sus colegas; en su trabajo en el taller, armando actividades para sus alumnos, puliendo las piezas de ajedrez de madera; en el respeto que tenía por las familias que hacían el esfuerzo de hacer que los chicos llegaran a la escuela, a caballo, saltando cercas, en bicicleta. Mi abuelo fue el primero que me enseñó cómo se vive una vida en la que se ama el camino que se toma. Todo un lujo. Con el mate, un libro, sus historias y el aserrín en el aire«

