“Debemos estar orgullosos de ser indios”

El tataranieto del cacique Ignacio Coliqueo, Lisandro Coliqueo, encabezó la reapertura del Museo Ygnacio Coliqueo, ubicado sobre la Ruta Provincial 65. Durante el acto, repasó la historia de la reivindicación mapuche en Los Toldos, destacó el legado de su padre y valoró el trabajo colectivo que permitió recuperar y poner en valor un espacio fundamental para la memoria y la identidad de la comunidad. El museo puede visitarse los sábados, domingos y feriados.

La reinauguración del Museo Ygnacio Coliqueo, ubicado sobre Ruta Provincial 65, representa mucho más que la apertura de un nuevo espacio cultural en Los Toldos. Para Lisandro Coliqueo, tataranieto del Cacique Ignacio Coliqueo, se trata de la continuidad de una historia familiar y comunitaria ligada a la reivindicación de la identidad mapuche y a la recuperación de la memoria local.

Yo siempre estuve con papá desde los 14 años, cuando arrancó todo este movimiento de reivindicación acá en Los Toldos”, recordó Lisandro al referirse al trabajo impulsado décadas atrás por su padre junto a referentes indígenas y dirigentes que comenzaron a instalar la necesidad de recuperar la historia y el orgullo por las raíces originarias.

Según relató, aquellos primeros encuentros se daban en la mesa familiar, donde se debatía qué acciones podían llevarse adelante para fortalecer la identidad mapuche y acompañar a las comunidades. “Mi papá hizo la Comisión de Desarrollo y comenzó con todo esto de la reivindicación”, explicó.

Lisandro recordó que, antes de ese proceso de toma de conciencia, muchas piezas históricas vinculadas a la familia Coliqueo habían sido regaladas o dispersadas. Más tarde comenzaron a recuperarse objetos, documentos y testimonios que hoy forman parte del museo. “La gente le iba regalando cosas a papá, él empezó a comprar libros, a estudiar más, y así se fue formando todo”, contó.

Con el paso de los años, acompañó de cerca cada iniciativa vinculada a la cultura mapuche: talleres de tejido, actividades relacionadas con el idioma, becas para jóvenes y distintas propuestas comunitarias. “Siempre estuve ahí”, resumió.

La idea de crear formalmente el museo surgió durante la pandemia, cuando ya existía una importante colección reunida por la familia. “Decidí empezar a hacer el museo, le conté a papá y me dijo: ‘qué bueno, dale, hacelo’”, relató. El primer espacio funcionó en el campo familiar, hasta que finalmente se concretó el traslado y la reinauguración en su ubicación actual sobre la Ruta 65.

Además de los objetos históricos, el museo también reúne relatos, documentos y escritos sobre episodios claves de la historia de Los Toldos y de la comunidad mapuche local. Lisandro explicó que actualmente trabaja en la escritura de un libro que recopila muchas de esas historias y testimonios.

Durante esta entrevista también destacó los cambios culturales y sociales que, según considera, comenzaron a producirse a partir de aquellos primeros movimientos de reivindicación. “Todo se empezó a valorizar desde ese momento”, señaló, recordando que comenzaron a aparecer nombres originarios en comercios, barrios y niños recién nacidos, además de avances vinculados al reconocimiento de tierras y derechos.

Papá siempre trataba de decirle a la gente que no había que tener vergüenza de ser indio, que al contrario, deberíamos estar orgullosos”, expresó.

Para Lisandro, el museo busca transformarse en un espacio abierto a toda la comunidad, especialmente para las nuevas generaciones y las instituciones educativas, con el objetivo de acercar la historia local desde una mirada viva y cercana. “De repente dije: lo tengo que inaugurar hoy. Invité a autoridades, amigos y comunidades, y tuve la suerte de que todos acompañaron”, concluyó.

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