En el marco del Día del Animal, la veterinaria Romina Lingor propone ir más allá del afecto y poner el foco en el compromiso cotidiano que implica el bienestar de perros y gatos. Alimentación adecuada, controles periódicos, prevención de enfermedades y tiempo de calidad aparecen como claves para garantizar una vida saludable. Un llamado a reflexionar sobre prácticas habituales —como la automedicación o el sedentarismo— que pueden afectar seriamente a nuestros animales.

En la previa a este Día del Animal, más que celebrar, se abre una oportunidad para reflexionar sobre lo que significa realmente cuidar a nuestros animales. El cariño es fundamental, pero no alcanza por sí solo. Cuidar implica compromiso diario: brindar una alimentación adecuada, promover el ejercicio, respetar sus necesidades y realizar controles veterinarios periódicos.
En la práctica diaria, muchas de las enfermedades que vemos podrían prevenirse o controlarse mejor. El sobrepeso, por ejemplo, es muy frecuente tanto en perros como en gatos, y muchas veces está relacionado con el sedentarismo, el exceso de alimento o incluso el aburrimiento.
También son comunes los problemas de piel, como alergias o lesiones por lamido excesivo, que en muchos casos están vinculados al estrés o la ansiedad. A esto se suman los trastornos gastrointestinales, muchas veces asociados a una alimentación inadecuada o cambios sin supervisión.

En los animales adultos mayores, las enfermedades renales, hepáticas o metabólicas pueden detectarse a tiempo si se realizan controles periódicos. La medicina preventiva -vacunación, desparasitación y chequeos- sigue siendo la herramienta más importante para mejorar su calidad de vida.
Además, es fundamental evitar la automedicación. Lo que funciona en un animal o lo que leemos en internet no siempre es adecuado para otro. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia. El bienestar también incluye tiempo de calidad: paseos en los perros, juego y enriquecimiento ambiental en los gatos, espacios adecuados y estímulos que respeten su comportamiento natural.
En definitiva, cuidar no es solo querer: es informarse, prevenir y asumir la responsabilidad de brindarles una vida saludable y equilibrada.
Porque ellos dependen de nosotros todos los días.

