“En países desarrollados, en menos de cinco años será normal ver personas caminando con robots”

Con un análisis preciso y ejemplos que atraviesan la educación, la salud y el mundo laboral, Diego Villalba, especialista en Inteligencia Artificial, explica cómo estas tecnologías reconfiguran la vida cotidiana y por qué Argentina debe prepararse para cambios inminentes. Una nota imprescindible para comprender riesgos, oportunidades y el rol humano frente a sistemas que aprenden, predicen y ya influyen en nuestras decisiones

¿Cómo definirías la inteligencia artificial hoy?

En una definición sencilla que pueda ser comprendida por un lector no especializado en el tema, podría decir que la Inteligencia Artificial es un programa de computación extremadamente complejo que necesita un enorme poder de procesamiento para funcionar. Las computadoras que procesan nuestras consultas tienen cargado, en términos generales, todo el conocimiento que generamos los seres humanos, desde el inicio de la historia hasta la actualidad. La IA interactúa con nosotros, busca en esos conocimientos y nos da una respuesta como si habláramos con una persona increíblemente inteligente. Parece simple, pero es extraordinariamente complejo. Pensemos que el hombre llegó a la Luna hace más de 50 años y aun así recién ahora podemos desarrollar sistemas de IA avanzados. Desde ese punto de vista, es más fácil viajar a la Luna que construir una inteligencia artificial.

¿Cuáles son las plataformas o herramientas de IA más usadas actualmente, tanto por profesionales como por usuarios comunes?

La plataforma más conocida es ChatGPT. Hoy es la más popular y le sigue muy de cerca Gemini, la IA de Google. Todos conocemos Google por el buscador; bueno, la misma empresa desarrolló una IA que también es líder en el mercado. Esas son las dos más utilizadas. En el ámbito profesional, varía mucho según la especialidad: existen IAs muy específicas y de nicho que no son tan populares, pero las dos que mencioné son las más extendidas.

¿Qué le consultan las personas a la IA?

No hay datos oficiales en Argentina, normalmente esa es una información que las empresas de IA no comunican. Pero sí puedo contarte que, según un informe reciente en Estados Unidos, los dos usos más frecuentes son: asistencia psicológica y generación de vínculos. Las personas utilizan la IA para terapias, apoyo emocional y para establecer una relación vincular (con la misma IA). Esas relaciones están reemplazando el contacto entre humanos. Hoy atravesamos una crisis humana y existencial global, donde cada vez cuenta más vincularnos. La IA está ocupando ese espacio y, aunque parezca extraño, está reemplazando las relaciones humanas. Es parte de la nueva realidad.

¿Qué habilidades humanas seguirán siendo irremplazables, incluso con una IA muy avanzada?

No creo que haya habilidades humanas irreemplazables. Pero debemos tener algo muy en claro: la IA funciona a base de matemáticas, en su interior solo hay números, no sabe lo que es un humano, no sabe lo que es una computadora, no conoce de sentimientos ni de emociones.

Con esa tecnología la IA imita y supera en muchos casos el pensamiento crítico humano, también diseña estrategias, muestra conductas éticas, posee una creatividad impresionante, negocia contratos, resuelve conflictos, se adapta a las personas, comprende estados emocionales y exhibe altos niveles de empatía. Son habilidades que a los humanos nos cuesta una vida desarrollar y algunas de ellas nunca las logramos.

Pero recuerden, por más que se nos parezca nada de eso es humano, la IA no siente no piensa, solo funciona con matemáticas, algoritmos y probabilidades.

¿Cómo está transformando la IA los procesos educativos? ¿Estamos ante una oportunidad o un riesgo para la enseñanza tradicional?

Ambas cosas. La IA es una oportunidad enorme y, al mismo tiempo, una amenaza significativa. Por un lado, permite que cualquier estudiante tenga un tutor gratuito disponible las 24 horas, para cualquier materia y adaptado a cualquier estilo de aprendizaje. Eso democratiza el acceso al conocimiento. Y para los docentes es una herramienta poderosa: facilita la planificación, permite personalizar contenidos y agiliza enormemente las tareas administrativas.

Pero, por otro lado, muchos estudiantes —desde primaria hasta doctorados— ya hacen sus trabajos con IA. Y eso está generando deterioro cognitivo especialmente en los más jóvenes. Quienes fuimos formados con libros, fotocopias y hacíamos los resúmenes a mano, desarrollamos nuestro cableado del cerebro (sinapsis neuronales) a partir de ese esfuerzo intelectual. En cambio, un cerebro en formación que delega todo el proceso de aprendizaje en una IA no construye las sinapsis necesarias para consolidar memoria de largo plazo, el razonamiento y ni desarrollar otras habilidades que se forman con el esfuerzo cognitivo sostenido.

Los primeros estudios científicos ya nos alertan sobre este tema, la disminución de razonamiento crítico y el menor desarrollo de funciones cognitivas en personas que usan la IA de manera sostenida es una realidad. Sin duda, dentro de unos años tendremos mucha más información al respecto, pero todo indica que el modo en que se integre la IA en la educación será determinante.

¿Existen profesiones que corren mayor riesgo de ser reemplazadas por sistemas de IA?

Sí, aunque la tendencia es que, a largo plazo, todas las profesiones sean alcanzadas de alguna manera. Hoy ya se perdieron muchos puestos de trabajo por causa de la IA, pero también se han generado muchos otros nuevos empleos por el mismo tema. Con el tiempo hay que poner en la balanza cuantos se crean y cuantos desaparecen, aunque la opinión general es que la tendencia es a la pérdida de puestos de trabajo humanos en reemplazo de sistemas de IA y robótica.

En Argentina, por las características particulares del país, estos cambios llegarán más tarde. Primero veremos lo que pasa en el mundo y, si somos inteligentes, podremos prepararnos con tiempo.

¿Qué desafíos éticos generan estas tecnologías? Privacidad, sesgos, uso indebido… ¿Cómo se regulan?

Es un tema muy complejo. Para dimensionarlo, empresas como ChatGPT o Gemini necesitan miles de millones de dólares al año para operar. Entonces, cuando una IA se ofrece de manera gratuita en tu celular, es evidente que los números no cierran. La explicación sencilla: estas compañías utilizan los datos que cargamos. Todo lo que escribimos sirve para entrenar sus modelos o para alimentar circuitos comerciales donde la información tiene un valor enorme.

La regulación depende del país donde esté radicada la empresa. Si las leyes son débiles o ambiguas, nuestros datos quedan en una zona gris. Hoy le contamos absolutamente todo a la IA: la usamos como psicóloga, como amiga, para nuestro trabajo, para ver que enfermedad tenemos o que remedio podemos tomar, toda esa información tiene un gran valor en el mercado.

A cambio de contarle toda nuestra vida, ¡tenemos IA gratis e -irónicamente digo- todos felices!

Se habla de robots conviviendo con humanos, IA en la vida cotidiana y automatización total: ¿cuán lejos o cerca estamos realmente de eso?

En lo cotidiano, la IA ya está presente en todo momento aunque no lo sepamos. LA IA está integrada en cada aplicación de nuestro teléfono, computadora y en cada servicio de pago que usamos para escuchar música, ver TV, etc… prácticamente todo tiene IA incorporada.

Respecto a los robots, ya están disponibles en supermercados de Estados Unidos y China: robots antropomorfos (de forma humana), de un metro cincuenta de alto, listos para llevarse junto con los fideos o la mayonesa en el chango de compras. Estos robots, pueden realizar tareas cotidianas con limitaciones, pero su desarrollo avanza muy rápido.

En algunes ciudades muy tecnológicas ya podés cruzarte a un humano caminando con un robot de asistencia. En Argentina esto demorará más, pero a nivel global ya comenzó. En menos de cinco años será normal ver personas caminando con robots en la calle en muchos países desarrollados.

¿Qué tipo de capacitaciones venís desarrollando en Los Toldos y la zona…?

Trabajo mucho con profesionales de la salud, de distintas especialidades. Me convocan desde muchas ciudades para capacitar, y me interesó especialmente la IA en salud por su impacto humano: del otro lado siempre está el paciente. Si un recurso tecnológico permite mejores diagnósticos, detección temprana y tratamientos más precisos, para mí es muy gratificante.

Comencé trabajando diagnóstico y tratamiento; y ahora desarrollo modelos de predicción y prevención de enfermedades (mejor prevenir que curar). A partir de datos del paciente, un modelo de IA puede anticipar enfermedades, desarrollar su evolución clínica o anticipar complicaciones futuras, esta es una herramienta formidable para los médicos que la adoptan.

También realicé capacitaciones en instituciones educativas terciarias y algunas empresas de Los Toldos. En el área de pediatría del hospital local desarrollé una IA específica para dar soporte a algunas decisiones y diagnósticos médicos. Es un trabajo muy variado y motivador para mí.

Si tuvieras que darle un consejo a estudiantes o jóvenes que hoy están eligiendo su futuro, ¿qué deberían saber sobre la IA?

Es la pregunta más difícil. Lo primero es aceptar que no hay nada cierto. Antes estudiabas una carrera durante años para ejercerla toda la vida; hoy ya no es así. Nadie sabe en qué medida la IA nos va a potenciar o reemplazar, ni siquiera sus propios creadores.

El futuro educativo es totalmente incierto y los planes de estudio en Argentina, que de por sí siempre tuvieron retrasos, hoy están completamente desfasados.

Puedo dar un consejo, aunque no garantice trabajo futuro: buscar una pasión. Hacer lo que a uno realmente le gusta, da sentido a la vida. Yo realizo muchas actividades laborales distintas actualmente, pero mis dos trabajos principales me hacen feliz cada día, voy a trabajar con ganas! Poder unir vocación y trabajo es maravilloso. No sé qué va a pasar mañana con la IA, pero hoy disfruto lo que hago.

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