Nacida en Pergamino pero toldense por elección y pertenencia, Angie Chamosa se convirtió en una referente de la música local desde las aulas, los escenarios y los proyectos comunitarios que impulsa día a día. En esta entrevista por el Día de la Música, comparte los orígenes de su vocación, la experiencia de crear canciones con chicos y chicas, su labor como formadora de futuras docentes y el camino que la une al ensamble vocal “Mujería”. Una vida en la que la música no solo se enseña y se interpreta: se respira.

¿Cuándo y cómo nació tu amor por la música? ¿Recordás algún momento o persona que te marcó en esa etapa?
El cuándo es muy difuso. Sí recuerdo una escena de mi infancia que creo que me marcó este camino. Recuerdo las nochecitas en las que salíamos a la vereda a cantar con mi familia. Padre cantor y hermano guitarrero, de gusto nomas, pero ambos fueron inspiración.
Este año presentaste canciones nuevas junto a un grupo de primaria. ¿Cómo surgió la idea de componer o elegir esas canciones? ¿Cómo es el proceso de trabajo musical con chicos y chicas?
La idea de componer en el aula surge casi sin querer. Son esas cosas que nacen solas y toman una forma hermosa que desborda todo lo que podía planearse. Todo comienza con la creación de la canción a la Bandera el año pasado con los niños y niñas que están en 5to B ahora. Tomamos eso como punto de partida para un proyecto de Feria de Ciencias que, como plantee antes, también fue mucho más allá de lo esperado. Este proyecto estudiaba los pasos que deben realizarse desde la creación de una canción hasta que se escucha en las plataformas. Los grupos de 4to se entusiasmaron mucho con todas las entrevistas que realizamos y se pusieron la investigación como bandera. Entonces empezamos a crear, un poco por planificación mía pero mucho por inquietud de ellos. Recuerdo que una de las canciones que hicimos «Chacarera para mi tristecita», surgió improvisadamente un día que yo estaba medio triste y subiendo las escaleras se me ocurre una primera estrofa de una chacarera: «Si viene una tristecita/ yo me la saco cantando/ no hay pena que no se vaya/guitarreando, guitarreando».
Al llegar al aula les conté lo que me había pasado y les pregunté si me ayudaban a completar las otras estrofas de la chacarera.mPara esto el disparador fue “¿que hacen ustedes cuando están tristes?». Y entonces ahí quedó compuesta la Chacarera para mi tristecita por 4to A y B.
Este proceso con los grupos fue hermoso. Son niños y niñas muy creativos/as y demuestran su alegría en las clases, demuestran que les encanta cantar y me contagian de su frescura siempre.
También te desempeñas en otros niveles educativos como Superior, preparando a futuras docentes… ¿qué podés contarnos de estos recorridos?
El trabajo como formadora de formadoras es maravilloso y muy comprometido. Mi primera intención con las estudiantes del Profesorado de Educación Inicial (hablo en femenino ya que no me han tocado alumnos varones en esta carrera, por lo pronto) es que tomen la música como una herramienta de manera consciente. Sobre todo música de calidad. Que aprendan a apreciar y escuchar con atención para elegir luego un repertorio rico para las infancias. Además, trabajo mucho sobre el cuerpo «en escena» y la sensibilidad y emocionalidad que pueden transmitirnos una historia, un objeto, una imagen, una canción…
Este año llevamos a cabo una propuesta musical para las salas de 5 de los jardines de Los Toldos. Cinco alumnas en escena bailando, contando cuentos, cantando y compartiendo con los grupos a manera de práctica en un escenario… Se vio mucho compromiso, mucha felicidad y sobre todo sentí que reafirmaban su elección docente.
Este fin de semana presentan el cierre con el grupo vocal que coordinas, ¿Cómo lo están viviendo? ¿Qué significa para vos este proyecto en lo personal y en lo artístico?
El proyecto de «Mujería», el ensamble vocal femenino que coordino desde hace año y medio es un espacio muy potente y movilizador. Somos pocas mujeres (está abierta la invitación a quienes deseen formar parte) pero intensas y fuertes. Abordamos un repertorio comprometido desde todos lados. Es uno de los espacios que me evoca mi ser creador, mi Angie de partituras y arreglos, ya que todos los arreglos de las canciones son de mi autoría, lo que significa mucha energía, entrega y compromiso al servicio de mis mujeres poderosas.

¿Qué otros proyectos marcan o marcaron tu trayectoria en el mundo de la música…?
Todo lo que hago me marca y me define. Soy música desde que me levanto hasta que termina el día. El aula, el escenario, las infancias… todo eso es mi lugar en el mundo. Disfruto mucho y me completo además con mis alumnos/as de canto que hacen que esté en permanente formación en la materia. Quiero recordar uno de los proyectos que quizás ha marcado mi trayectoria: el Dúo que conformábamos con Tito, Alejandro Videla con quien ganamos Cosquín en el 2013. Yo aprendí mucho en esos tiempos sobre músicos y poetas con compromiso y sobre todo a defender un repertorio olvidado.
Este 22 noviembre celebramos el Día de la Música ¿Qué representa para vos este día?
Intento que el 22 de noviembre no pase desapercibido a nivel escolar más que nada. Por ejemplo, el año pasado pude organizar un concierto de todos los años donde estoy para que las familias conozcan el repertorio que abordamos, en el marco del Día de la Música. De todas maneras, es un día más donde reafirmo mi lugar en este mundo musical.

Algo que quieras agregar o destacar…
Gracias por este espacio, gracias por tenerme en cuenta para poder expresarme. San Agustín dijo «al lado de quien canta, siéntate confiado. Los malvados no tienen canciones».

